He visto el rostro de Dios, y me ha sonreído

Hoy, 29 de Mayo del 2008 a las 11:08 AM (hora del Medio Oeste de los EE.UU.), todos los sueños, todas las esperanzas, toda la felicidad, todas las bendiciones del mundo se han resumido en 52 cm y 3.7 kg. de belleza y ternura y se llama Sophia Alicia.

Como ya saben, de sobra, Sophia era esperada el 27 de Mayo, pero, como es prerrogativa de cualquier mujer, ella decidió poner su propia fecha y no venir a este mundo el día esperado ni el día del cumpleaños de su Abuela (para evitar competencias de protagonismo), sino el día antes, el 29.

El día 28 yo ya tenía buena idea de que Bebé Sophia llegaría esta semana, TJ había estado teniendo contracciones de práctica (Braxton Hicks) desde el 26 y, aunque no eran constantes, venían en bloques.

Además de eso, TJ comenzó a perder la membrana mucosa que separa el útero de la vagina y que es uno de los signos de labor temprana. Sin embargo, para mis angustías, TJ no progresaba más y yo me preguntaba si podría ir a trabajar al día siguiente o al menos en la mañana y, sobre todo, si TJ iría a trabajar siendo que ella estaba a mayor distancia que yo.

El 28 de Mayo comenzó más o menos normal, TJ tuvo contracciones durante la madrugada, pero a partir de las 6:00 AM ya no tuvo ninguna hasta las cerca de las 11:00 y, entonces, comenzó la aventura.

Mientras TJ y yo intentábamos comenzar el proceso y llamar al Dr. desde casa, varios de mis familiares me decían, frenéticos, que saliera al hospital y, muy a su pesar, TJ y yo estabamos decididos a contar las contracciones y no ir al hospital hasta que éstas fuesen constantes.

Sin embago, Sophia tenía otros planes. A las 5:15 de la tarde, TJ perdió el resto de la mucosa y 15 minutos más tarde rompió fuente, después de chequear que no hubiese ningún olor extraño y que fuese clara, llamamos al médico y a Patty, la hermana de TJ, que nos asistiría en el parto.

En un rato estábamos en camino al Hospital Lake Forest. Una vez chequeados la cuestión era solo de esperar. Ya que TJ había roto fuente, las contracciones fueron intensificándose, aun cuando solo tenía 2 cms de dilatación, así que como a las 9:00 PM el Dr. nos hizo saber que posiblemente no veríamos a Bebé Sophia, sino hasta la mañana.

Durante la noche las contracciones fueron creciendo en intensidad y estaban cada vez más cerca la una de la otra, así que TJ se mantenía moviéndose de la cama a la pelota de Yoga y de ambos al baño mientras lidiaba con el dolor y yo me mantenía a su lado para ayudarla a relajarse y con un ojo en el monitor para saber cuándo se iniciaba la próxima contracción.

Nunca me he sentido tan orgulloso de mi esposa y nunca la he admirado tanto, depués de verla pasar por un dolor intenso y constante que no hacía más que crecer durante la noche para terminar con un maratón pujando por hora y media hasta ver nacer a nuestra Sophia y todo esto sin un gramo de medicamento para el dolor, ni vacuna epidural, ni cesarea, simplemente dejando al cuerpo hacer su trabajo y todo para que Sophia no sufriese las consecuencias de los hijos de madres medicadas, ¡eso es amor!

Decir que soy el hombre más feliz del mundo se queda pequeño para la inmensidad de emociones que minimizan considerablemente las terrible horas del proceso de parto.

Alguien me había preguntado si había llorado, creo que no he parado desde que corté el cordón umbilical y cuando me acerqué a esta hermosa creatura que dejó de llorar tan pronto pronuncié su nombre. Pero y, ¿cómo no hacerlo?, ¿cómo no sentirse sobrecargado de emoción al ver nacer algo tan hermoso y saber que es parte de ti?, ¿cómo no enamorarse perdidamente de esa mirada que resume todos los sueños y esperanzas de mi vida? Yo creo que aún quedan muchas lágrimas de felicidad por llorar muy orgullosamente.

Aún parece mentira, y sin embargo es tan real. Todo un nuevo mundo, un mundo mejor, se abre de par en par y es ahora cuando la aventura comienza.

Ciertamente, he visto el rostro de Dios, el Sophos Alethós, el Conocimiento de la Verdad, Sophia Alicia y Dios, en el rostro de mi hija, me ha sonreído con la sonrisa más hermosa que he visto en mi vida.

PD: Este artículo lo comencé a escribir el 29 de Mayo, la noche que nació Sophia, pero, como bien saben aquellos que tienen niños, no quedan 5 minutos libres, especialemente en la noche, con una recién nacida, así que terminé el artículo hoy, 30 de Mayo, día del cumpleaños de mi mamá.

¡Bendición mamá y Feliz Cumpleaños!

Si quieren ver más fotos, pueden ir a su album en Picassa: Sophia Alicia

También pueden ver el artículo que escribió mi hermano César dándole la bienvenida a su sobrina en El Aprendiz…

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