Aikido o “Los cambios que da la vida”

Aikido, para aquellos que no lo conocen, es un arte marcial japonés que nació poco antes de la segunda guerra mundial y que terminó desarrollándose después de la guerra frente a la ocupación estadounidense de Japón.

No les voy a dar una lección sobre Aikido, pero si quieren conocer un poco más sobre el asunto, les invito a pasearse por el sitio web del dojo (pronunciado “dollo“) de mi hermano César y ver su definición de Aikido.

Fué el mismo César quien me inició en esto del Aikido a través de un email que me envió hace años, cuando él mismo acababa de comenzar a practicarlo.

Yo ya había escuchado algo sobre el Aikido antes y, como siempre estuve interesado en las artes marciales (gracias a la influencia de mi tío Luciano que practicó Karate cuando yo era un niño y a un par de años de Tae Kwon Do cuando estuve en el ejército), guardé el email, pero nunca hice nada al respecto porque para el momento estaba casado y tenía tres niños que criar, así que no había mucho tiempo para comenzar nada nuevo.

Por esas cosas de la vida, un año más tarde mi ex-esposa o “Mujer X” (X-Woman -Ex-guoman- en Inglés, es un viejo chiste, no me hagan caso) y yo estábamos separados y yo estaba más solo que un pingüino en las Bahamas, por lo que me decidí revisar ese email que César me había enviado hacía un año y encontrar, entre los dojos que César me había enviado, el más cercano a mi apartamento y así terminé visitando a Nippon Kan Wisconsin y, enventualmente comencé mi camino en el Aikido.

Aikido se convirtió en el mejor catalítico para los muchos días de tensión y stress durante aquellos largos meses del proceso de divorcio y demás horrorosos días.

El Aikido no solo me proveyó una gran oportunidad de canalizar la tensión diaria y liberar algunas endorfinas, sino que me dió un punto de enfoque y una disciplina y filosofía que me ayudaron inmensamente durante los peores meses después de mi separación.

Este año cumplí mi tercer año consecutivo practicando Aikido al menos 3 veces a la semana y últimamente hasta 6 veces.

Por estas razones, y otras, Aikido es ciertamente una de mis pasiones y desde hace años ha estado súmamente presente en distintos niveles de mi vida.

Debido a todo esto, a nadie le debería sorprender demasiado que yo tenga franelas y gorras sobre Aikido y que hasta los marcos de la placa de mi carro diga Aikido, como siempre le digo a TJ, “Es más que un deporte, es una forma de vida”. Por supuesto, no soy el único obceso (o, como dice César, fiebrúo) con esto, casi cualquier aikidoka repetiría el mismo cántico sin mayor problema.

¿A qué viene todo esto? Pues es sencillo. Desde que dejé el seminario, que no a los SCJ, he ido marcando los grandes cambios de mi vida con “símbolos”, desde tener barba por unos 5 ó 6 años, mi primer arete el día antes de mudarme a EE.UU. y el segundo una semana después de mi separación, hasta dejar de fumar al año de mi separación (por cierto, una de las mejores decisiones que he tomado en mi vida).

Sin embargo, desde hace tiempo quería tener otro símbolo de este nuevo comienzo de mi vida. Yo ya le había comentado varias veces a TJ que si algún día decidía ponerme un tatuaje, que lo haría del kanji (símbolo japonés) de Aikido.

El diciembre pasado, TJ me regaló, entre otras cosas la targeta de un artista del tatuaje Sammy Boy, y me dijo que pagaría por el tatuaje, pues 6 meses más tarde, finalmente me he hecho el tattoo y así ha quedado marcada una nueva etapa, un nuevo capítulo.

Evidentemente, no es nada menor, después de todo esta marca va a estar conmigo por el resto de mi vida y, como todo símbolo, servirá como referencia de algo más importante y más profundo, el recordar que, no importa qué tan difícil se pongan las cosas, el futuro está siempre lleno de posibilidades y lo que hoy era una terrible realidad, mañana no será más que un recuerdo, un obstáculo superado, una lección aprendida. Eso es lo que el Aikido, más allá del aspecto marcial, significa para mí.

Gracias TJ por este gran regalo, el de compartir tus días conmigo…

PD: Para los que no saben el significado del Kanji, aquí les pongo un acercamiento y la explicación:

El Kanji se lee de arriba hacia abajo y cada símbolo representa una palabra.

En ese orden:

Ai = Canalizar, principio de armonía

Ki = Energía vital del ser humano y del universo.

Do = Camino, vía

Así que Aikido puede ser traducido como el Camino de Armonización de la Energía.

Para finalizar, un pequeño video de promoción de mi dojo:

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